Ver sonreír a mis abuelos, a mis padres …, es algo que guardo siempre en la memoria, incluso recuerdo las sonrisas de mis compañeras de colegio.
Los diferentes tipos de sonrisas de la gente a mi alrededor me han acompañado e inspirado a lo largo de toda mi vida.
Pero, según me iba haciendo mayor, me daba cuenta de cuantas eran las personas que sonreían con algún tipo de complejo o vergüenza, intentaban disimular cubriéndose discretamente con la mano, para esconder ausencias de piezas dentales, algún diente negro, y ese pudor me entristecía en cierto modo … nunca olvidaré, por ejemplo, la sonrisa siempre tímida y contenida de una amiga del colegio que sufría por el apiñamiento que provocaban unos dientes enormes.
No obstante, lo que más me impresionaba era observar a mi madre, ella no podía comer ciertos alimentos porque su prótesis no le ajustaba bien. En cuanto estuve preparada … ¡mi madre fue de las primeras en colocarse implantes confiando en mí!
Así que, si me preguntan por qué me hice odontóloga … creo que les diría:
Para intentar que todos puedan expresar la emoción de ser felices¡¡sonriendo sin ningún tipo de complejo!!